
Ayer revisaba El Universal y me encontré con un artículo -pobre de contenido y poblado de clichés- que hablaba de las Viudas Negras, que es el sobrenombre que se da a mujeres que seducen para robar, y muchas veces asesinar, a sus parejas masculinas. En este artículo se mentaba un caso real sobre una mujer mexicana que, en un arranque de furia, o lucidez, o pragmatismo in extremis, dio muerte a su segundo esposo, pero no para robarlo (ya que era un pobre diablo aficionado a la Lucha Libre) sino por motivos varios como la reacción protectiva materna, el maltrato físico y el desagravio, el adulterio, la venganza con la vida, la memoria, entre otras más.
Este caso pasional-policíaco-sádico pronto se convirtió en leyenda urbana, aquella que afirmaba una mujer que vendía tamales en la Ciudad de México utilizó carne humana para prepararlos, por lo que muchas, o algunas, personas una mañana de 1971 comieron tamales sin darse cuenta de lo que en realidad estaban ingiriendo, incluso se bromeó -y esto sí que es cruel- que no sería imposible encontrar un dedo humano inserto en un tamal.
Aquí los links de la historia: Periódico Excélsior y Blog "La Tamalera Asesina".
Imagen tomada de aquí.