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Here are posterous posts filed under bioética...

robgab says...

La Experiencia de Inglaterra

Leyendo la editorial del Nature Cell Biology (vol,11 | num 7 | Jul 2009); ahora resulta que la razón es insuficiente para la ciencia cuando el derecho no esta de su lado, En Inglaterra, donde las leyes son particularmente duras contra la difamación y la calumnia, los científicos deben irse con cuidado al expresar alguna opinión que afecte los intereses de alguna mega corporación. El problema de los columnistas de la ciencia en Inglaterra es, el cada vez mayor riesgo que corren de ser demandados y obligados por alguna corte a demostrar científicamente la veracidad de sus argumentos, en efecto, en Reino Unido como en otras partes del mundo (incluido México), el demandante no tiene la obligatoriedad de demostrar nada, el demandado por el contrario, sí. Así pues, si un hombre de ciencia quiere o desea expresar de un modo ligero y sin excesivo rigor científico algún desacuerdo sobre algún producto o servicio, en cuanto a su validez científica, deberá estar enterado y consciente que sus declaraciones podrán ser motivo de un proceso penal de calumnia y difamación, y que podrá verse obligado por la corte a demostrar de manera formal cada uno de sus argumentos, tal es el caso del popular divulgador de la ciencia Simon Singh, quien en Abril del 2008 publicó un comentario en el diario londinense The Guardian en donde criticaba a la Sociedad Británica de Quiropraxia por sus supuestos logros terapéuticos en el tratamiento de padecimientos como cólicos, infecciones de los oídos en niños y asma bronquial, mediante de la manipulación de la espina dorsal. El caso fue llevado a juicio, y la corte criticó a Singh por haber "seleccionado mal" sus palabras, sin embargo la Sociedad de Quiropraxia no tuvo la necesidad legal de mostrar evidencias científicas para su defensa que contraargumentaran las supuestas difamaciones del periodista, quien tuvo que aprender a la mala no andar usando un lenguaje cotidiano y liviano cuando se trata de hablar "impunemente" de alguna sociedad o corporación.

En México los "productos Milagro" lo son, no sólo por el hecho de la cantidad inumerable de beneficios para la salud que se atribuyen, sino por la libertad y facilidad con la que se comercializan. No parece haber voces dicidentes que pongan un poco de cordura a la sarta de argumentos ya no solo anticientíficos, sino simplemente disparatados con los que se hacen publicidad. En medio de lagunas legales que más bien parecerían mantos acuáticos de ilegalidad, los productos milagro se escudan de principio con la cantaleta de que "No son Medicamentos", que "la responsabilidad de su uso es de quien los recomienda", que son "Suplementos", y salidas engañosas que los eximen de cualquier necesidad legal de demostración científica de sus efectos (buenos o malos), la primera generación de estos productos (desde fataché hasta Gelatin) tuvieron alguna dificultad con la recién estrenada Cofepris, pero las generaciones recientes de productos milagrosos parecen haber encontrado algún punto de acuerdo y continúan llenando cada vez más los puntos de venta de todo el país.

La revista Nature en su versión Cell Biology, así como el British Medical Journal, advierten de los peligros y la necesidad de revisar las leyes para proteger y alentar a los científicos a continuar expresándose libremente en beneficio de la población. En México, habrá primero que trabajar en formas educativas para acercar a la población a un tipo de pensamiento más crítico y formal que les permita evitar caer en trampas de supuesto sentido común, tan usadas por los anunciantes, y, como ese cuento de Cortázar donde un hombre que tira accidentalmente sus gafas al suelo descubre el verdadero milagro sólo después de hallarlas totalmente rotas, tal vez a México le pase parecido, como de costumbre, descubrir que los productos milagro lo son, no por la cantidad de bondades y beneficios que supuestamente aportan, sino por la cantidad de gente que sobrevive a diario pese a su uso.

Salut


Dr. Roberto G.

 

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Filed under: Bioética, Ciencia, Legalidad, Marketing

noblejas says...

Steve Jobs, the heart of Apple, is back at work after a liver transplant at a Tennessee hospital. The Methodist University Hospital Transplant Institute in Memphis told the media that "He received a liver transplant because he was the patient with the highest MELD score (Model for End-Stage Liver Disease) of his blood type and, therefore, the sickest patient on the waiting list at the time a donor organ became available. Mr. Jobs is now recovering well and has an excellent prognosis.”

The 54-year-old has been ill for a long time and Apple's share price has been bouncing up and down with rumours about his health. About six months ago, he went on medical leave. Now he is back to work with an excellent prognosis according to his doctors.

Questions were quickly asked, though, about why Mr Jobs, a California resident, found his liver in Tennessee. Did he jump the queue ahead of sicker patients? That's not really the problem, wrote bioethicist Arthur Caplan in his column for msnbc.com. The real issue, in his opinion, is that in the US rich and well-connected people are more likely to get transplants than the poor.

He compared Jobs's case with that of a 17-year-old who also needed a liver transplant, Nataline Sarkisyan. She died in 2007 after her insurer declined to pay, arguing her transplant would be experimental. There are many reasons which might make a particular patient unsuitable for a transplant. But there seem to be more solutions for the rich, argues Caplan.

No es por Steve Jobs, a quien deseo lo mejor, es por el sistema sanitario, que parece no tener inconveniente en hacer de los ricos gente más prioritaria que otra.

Filed under: apple, bioética

estraviz says...

Lo que siente un hijo de un experimento, concebido en una probeta




Filed under: bebé probeta, bioética, música, rammstein